Auditoría técnica de válvulas de bronce y acero forjado, peritaje de desgaste en asientos de cierre y ajuste fino de actuadores neumáticos para redes industriales de alta presión.
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En cada intervención se registran las condiciones reales del asiento, la carrera del actuador y la presión de prueba. Con esos datos se decide si corresponde rectificar, recalibrar o reemplazar el componente. No se entregan informes genéricos.
Cada intervención sigue una secuencia fija que permite registrar el estado inicial del componente y verificar el resultado al finalizar.
Se registran los datos de la válvula, la red donde opera y el motivo de la intervención. Con esa información se define el alcance de la auditoría y los instrumentos necesarios.
Se realiza el desarme parcial o total según el tipo de válvula. Se miden asientos, vástago y empaquetadura con calibres y comparadores para documentar el desgaste real.
Se regula la presión del actuador neumático y se verifica la carrera completa de apertura y cierre. Se corrigen desviaciones de histéresis y se comprueba la respuesta ante cambios de señal.
Se somete la válvula a presión hidrostática o neumática según la norma aplicable. Se registran las lecturas del manómetro patrón y se evalúa si hay fugas internas o externas.
Se entrega un documento con las mediciones tomadas, los ajustes realizados y el estado final del componente. El informe incluye recomendaciones de mantenimiento para la próxima parada.
El trabajo en redes de vapor o aire comprimido no admite aproximaciones. Cada servicio de auditoría se orienta a un resultado verificable en la línea de proceso.
Se mide la rugosidad y el perfil del asiento con calibres pasa-no-pasa. Con eso se decide si corresponde rectificar, recambiar el asiento o reemplazar la válvula completa. El informe final indica la vida útil restante estimada.
Ajuste de presión de apertura y cierre, verificación de histéresis y tiempo de respuesta. Se trabaja con manómetros patrón y posicionadores inteligentes para que la carrera del vástago sea repetible en cada ciclo.
Ensayos hidrostáticos y neumáticos sobre válvulas de bronce y acero forjado. Se registra la presión de prueba, la duración y el criterio de aceptación. El certificado emitido sirve para auditorías internas o habilitaciones.
Una válvula mal asentada o un actuador descalibrado generan pérdidas constantes. La intervención se planifica para evitar paradas innecesarias y reducir el consumo de energía en la red.
Cada servicio entrega un documento con las mediciones tomadas en campo, las condiciones de ensayo y las recomendaciones de mantenimiento. Eso permite comparar el estado de la válvula entre intervenciones.
Reunimos las consultas más habituales que recibimos de los responsables de mantenimiento antes de encargar una auditoría técnica. Si tu caso no aparece aquí, escribinos y te respondemos con el detalle que necesites.
Depende de la presión de trabajo y del ciclo de operación. Para líneas de vapor de alta presión recomendamos una revisión visual y dimensional cada doce meses, aunque si la planta opera de forma continua o registra golpes de ariete, el intervalo se acorta a seis meses. La inspección incluye el estado del asiento, el vástago y el empaque, y se documenta con un informe que sirve para planificar el recambio antes de la falla.
La prueba hidrostática usa agua a presión y es la más segura para verificar fugas en el cuerpo de la válvula y en las uniones. La prueba neumática, con aire o gas, se aplica cuando el fluido de servicio es gaseoso y permite detectar fugas internas en el asiento de cierre. En ambos casos medimos con instrumentos calibrados y comparamos los resultados contra los criterios de la norma ISO 5208, según la clase de fuga que exija tu aplicación.
El desgaste se manifiesta como una línea brillante o una rebaba en la superficie de contacto. Para confirmarlo usamos calibres pasa-no-pasa y medimos la rugosidad superficial con un rugosímetro de contacto. Si la profundidad de la huella supera el límite admisible, el asiento se rectifica; si el material ya no tiene espesor suficiente, se reemplaza la válvula completa. El informe final indica cuál de las dos opciones es más conveniente según el estado real del componente.
Trabajamos sobre la presión de suministro, el rango de señal de control, la histéresis y el tiempo de respuesta. En actuadores de doble efecto también verificamos la estanqueidad de las cámaras y el estado de los sellos. El ajuste se hace con manómetros patrón y, si el actuador tiene posicionador, se configura la curva de respuesta para que la apertura sea estable en todo el recorrido. Al finalizar entregamos un certificado con los valores medidos antes y después de la calibración.
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